El Estado y la reforma de telecomunicaciones

Para Mateo Lejarza, miembro del Observatorio para la Reforma del Estado y vicepresidente fundador del Centro de Estudios Estratégicos Nacionales y de Convergencia Digital A.C., la principal de las grandes reformas aprobadas en 2013 no es la energética, porque su vigencia concluirá cuando el petróleo se acabe, sino la de las telecomunicaciones, porque ésta es el futuro del planeta. Pero el problema de las telecomunicaciones radica en la posibilidad de crecimiento en un país con poca capacidad de consumo y escasez de inversión para generar nuevos productos. De ahí la principal respuesta que Lejarza dio en la entrevista otorgada al programa Fórmula Confidencial de Radio Fórmula Digital 103.3.2 y Radio Fórmula 1470 AM:


“Yo diría que es la oportunidad de que el Estado regrese a cumplir con su obligación constitucional de garantizar las comunicaciones y de cambiar el mercado interno, porque el Estado tiene capacidad para financiarse y para promover financiamiento interno e internacional. Esa es la clave en el corto plazo. Seguramente el mercado será atractivo si logramos aumentar nuestra capacidad de consumo; si no hay consumo no habrá oferta, ¿porque a quién le importan las ofertas si no tiene quién le compre?”

En otras palabras, el Estado mexicano se encuentra ante la oportunidad y la necesidad de entrar de lleno, en su administración, a la era digital para ampliar la calidad de sus servicios al tiempo que disminuye sus gastos de operación, máxime por el esfuerzo de transversalidad que el actual gobierno federal realiza

Para Lejarza, miembro también del Comité Coordinador del Diálogo Democrático Nacional y representó al Sindicato de Telefonistas en el diseño del Programa de Productividad y el Modelo de Capacitación de Telmex, si el futuro de México, es promisorio por el paquete de reformas en proceso de integración “lo que está claro es que en este momento las reformas o las leyes son una parte; lo importante es entender que todo proyecto donde las tecnologías han sido, digamos, un punto estratégico para darle un impulso mayor a países como Alemania, Finlandia, Australia, Estados Unidos mismo, como en China y en Corea del Sur está pasando, el Estado tiene que participar con políticas públicas muy sólidas además de solo regular… Y si política pública implica no solo conceptualizar el tema, sino usar las tecnologías que mejoran los procesos, la calidad de los servicios y la transparencia, pues qué mejor que el Estado las use en todas sus estructuras. Las principales serían la educación, la administración pública y la salud. Si esos sectores funcionaran, estarían guiando al mercado y la regularización ayudaría a que el objetivo que en el fondo se tiene, es cumplir con las necesidades del país, no solo decir que queremos usar esto porque somos muy modernos, sino porque se deben cubrir necesidades.”

El problema radica, pues, en que las tecnologías de las telecomunicaciones se usan mucho aún, en México, como una cuestión de entretenimiento; se dice que está reforma ayudará a que bajen los precios, a que mejoren los servicios, a que haya otras ofertas, pero difícilmente se generará gran riqueza si la cultura no cambia. “Quienes usan sistemas modernos como los smart phones, que es un porcentaje del 15% del total de los teléfonos, bajan información de diversión. Si baja el precio no importa mucho para ellos, porque quizá van a tener más tiempo de uso, pero la gente normal, la que usa estos aparatos de manera masiva, si no tiene una necesidad nueva, lo va a usar menos.”

Lo que llama la atención en torno a la creación de mercado como parte de los objetivos secundarios de la reforma de las telecomunicaciones, es que en diversos ámbitos de la función de gobierno nos topamos con la dura realidad de la gran brecha entre un buen deseo y una buena política que todavía no tiene los cómos… Se le comentó a Lejarza el ejemplo de una secretaría de Estado cuya sección de finanzas dice no manejar un catálogo de proveedores para cadenas productivas, un servicio que da Nafinsa desde hace años para procedimientos de factoraje, cosa que resulta increíble si se trata de un servicio otorgado por el propio gobierno federal. De ese tamaño es la brecha actual entre un funcionario que no conoce un servicio, frente a todo lo que significa la modernidad tecnológica de las comunicaciones… ¿Cómo andamos, se le preguntó, de inversión gubernamental para infraestructura digital?

“No es suficiente en términos de las necesidades. Habría que marcar metas; si en educación tenemos que enlazar a mil, 10 mil o 20 mil escuelas, (debemos) saber que al quinto año tenemos completo el sistema, porque si decimos que todas las escuelas están conectadas a internet y usan tablets, ¿eso qué nos dice? Nada si hablamos de un sistema de intercambio que va a evolucionar para conectarse a otros de investigación, de educación privada y pública de otros países, que es lo que se requiere. Aquí insisto, la política pública nos debe dar la conducción del mercado, tal vez el crecimiento o reducción de precios o de la inversión pública, pero la política pública tiene que ir más allá de la regulación para poder marcar perfiles y poder otorgar servicios.”

lmendivil@delfos.com.mx, m760531@hotmail.com

Escrito por: susana, el: 2014-02-14 11:57:31 | Volver
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